Las amigas también son una respuesta de Dios: por qué ninguna mamá debería caminar sola

Hay una soledad en la maternidad que nadie nombra: estar rodeada y sentirse sola de todas formas. Hoy quiero hablar de eso, y de por qué Dios nunca pensó que caminaras así.
Siempre fui la organizada. Y aun así no podía con mi propia casa.

Soy, de toda la vida, una persona muy organizada. Y aun así, en mi hogar era un desastre. Lo que aprendí después no lo encontré en ningún libro ni en ningún curso — lo aprendí viviendo la maternidad, con mucha oración y de la mano de Dios.